Elkarri: a tus noventa años sigues fumando. ¿Cuál es tu opinión respecto a las políticas que últimamente se están llevando para que la gente deje de fumar?
Santiago Carrillo: yo no recomiendo a nadie que fume. Tengo tres hijos varones y ninguno de ellos fuma. Tengo dos nietos varones y ninguno de ellos fuma. Pero me parece exagerada la campaña contra el tabaco. Puede que no fumes pero, aún y todo, cuando sales a la calle respiras una mezcla que es mucho más peligrosa que el humo del tabaco. No voy a ser yo el primero en poner en cuestión la polución de las ciudades. Además, se está llevando esa campaña contra el tabaco sustentada sobre todo en términos represivos. Como en muchos otros casos, esto provoca en mucha gente una reacción opuesta a la esperada. Yo no he pensado nunca en serio en dejar de fumar, pero desde luego, mientras haya campañas como las que hay hoy, eso no me anima a dejar el tabaco sino a continuar con él. Aunque no sea más que por espíritu de rebeldía ante lo que es ya la ideología dominante en este terreno.
Elkarri: recientemente unos ultras intentaron atacarte. ¿Cómo se acuesta uno ante un hecho de estas características? ¿Qué te llevan a pensar este tipo de acontecimientos?
Santiago Carrillo: me han puesto una escolta desde la agresión. El Gobierno ha pensado que debería llevar escolta. Pero antes, muchos años antes, ya había pedido que me quitaran el escolta que tenía. Aún y todo, me cuesta ir de nuevo protegido. En todo caso, a lo largo de mi vida he conocido tantas agresiones, tantos improperios que la verdad es que no me produce un efecto especial. Supongo que uno se acostumbra a este tipo de hechos.
Elkarri: participas en una tertulia radiofónica. Con la edad, ¿dice uno lo que se le pone en la punta de la lengua?
Santiago Carrillo: tengo la virtud, creo que es una virtud, de que he dicho siempre lo que pienso. En la juventud, fui un heterodoxo en las filas del socialismo. Finalmente, he terminado siendo también un heterodoxo en las filas del comunismo, sobre todo frente a la política de los últimos dirigentes. He dicho siempre lo que he pensado. Incluso cuando era jefe de un partido político lo he hecho. Ahora tengo la ventaja de que no necesito ganar votos ni intentar arañarlos. Ni siquiera tengo que adoptar cautelas para decir lo que pienso. Y en la emisión que hago por la radio no tengo ninguna intención de censurar mi pensamiento. En general, mi virtud o mi defecto es haber dicho siempre, siempre, lo que he pensado.
Elkarri: ¿qué virtualidad tiene el comunismo hoy en día?
Santiago Carrillo: el comunismo, como concepción de una sociedad nueva, igual y justa, sigue estando absolutamente vigente. Lo que no es tan vigente son los instrumentos y las formas con los que en otros periodos hemos luchado por ese tipo de sociedad. Hacen falta sin duda nuevos instrumentos y sobre todo hace falta que la relación entre el ideal comunista y la libertad y la democracia sea cada vez más claro.
Elkarri: ¿qué te sugiere Cuba?
Santiago Carrillo: cuando escucho hablar de Cuba, por mi cabeza pasan Estados Unidos y el bloqueo al cual ha sometido a la isla. Por su hegemónía mundial, este país no ha dejado de intervenir y de bloquear Cuba. Estados Unidos se ha negado a admitir la existencia de un régimen distinto en esa isla. Eso es lo que me pasa por la cabeza.
Elkarri: ¿puedes mojarte un poco más?
Santiago Carrillo: puedo ser mucho más claro. En el estado en el que están las cosas en Cuba, entre Miami y Castro, soy castrista.
Elkarri: ¿y cuál es tu relación con Fidel Castro?
Santiago Carrillo: hace muchísimos años que no veo a Fidel y que no tengo relación personal con él pero hubo un tiempo en el que éramos amigos. Hoy, tengo por él una gran estima.
Elkarri: ¿qué me dices de Fraga?
Santiago Carrillo: espero que Fraga no consiga la mayoría absoluta. Es un residuo del pasado que ha conseguido tener vigencia porque la derecha española todavía no se ha librado del lastre de las cosas del pasado.