Testimonio: Gorka Espiau (Investigador del Instituto por la Paz de Estados Unidos (USIP) y miembro de Elkarri): «La comunidad internacional sabe que en los próximos meses nos jugamos la posibilidad de abrir un proceso de paz»
Gorka Espiau ha sido durante más de diez años el responsable de las relaciones internaciones en Elkarri. Los próximos diez meses va a vivir en Washington con el objetivo de elaborar un informe sobre el conflicto vasco para el Instituto por la Paz de los Estados Unidos (USIP), un organismo creado y financiado por el Congreso norteamericano para la investigación sobre gestión y transformación de conflictos. Todo el mundo habla ya de un gran momento de oportunidad para la paz en Euskal Herria y puede que esta invitación proveniente de uno de los centros internacionales más prestigiosos en este campo a un miembro de Elkarri sea otra señal más del interés que se está generando.
Elkarri: en todos estos años divulgando el trabajo de Elkarri en el ámbito internacional, ¿cuáles son las dificultades más importantes con las que te has encontrado?
Gorka Espiau: normalmente, hay un gran desconocimiento sobre el conflicto vasco. Por lo tanto, el primer reto es ser capaces de generar interés sobre nuestra realidad en personas y organizaciones internacionales con capacidad para echarnos una mano. Una vez superada esa primera barrera, los problemas más importantes han surgido de la posición contraria de los últimos gobiernos de Madrid a una solución dialogada. Una y otra vez, organizaciones internacionales y gobiernos dispuestos a colaborar han decidido no hacerlo debido a las reticencias internas. Afortunadamente, los avances vividos en los últimos años y el cambio de gobierno en Madrid han generado una situación diferente que ha abierto muchas más posibilidades.
Elkarri: a este respecto, ¿hay alguna diferencia entre las instituciones europeas y las norteamericanas?
Gorka Espiau: sorprendentemente, los gobiernos europeos y la Comisión, a pesar de su cercanía y conocimiento sobre el problema nunca se han atrevido a desarrollar iniciativas para la construcción de un proceso de paz en Euskal Herria. Al funcionar como un club de Estados, la UE siempre ha delegado en Madrid cualquier iniciativa en esta materia. En los Estados Unidos, por el contrario, al ser un tema que no afecta directamente a sus intereses estratégicos, hemos encontrado una disposición más abierta para conocer nuestra realidad y apoyar un proceso de paz basado en la no violencia y el diálogo. También influyen características propias del sistema político norteamericano, donde las organizaciones como Elkarri son interlocutores habituales de instituciones y gobiernos.
Elkarri: ¿qué es lo que valoraban del trabajo de Elkarri como movimiento social? ¿Qué es lo que más les sorprendía?
Gorka Espiau: el trabajo de Elkarri siempre ha generado gran interés en estos espacios políticos relacionados con la promoción de la paz y la gestión de conflictos a nivel internacional. Es difícil destacar una cuestión concreta, pero tal vez la recogida de firmas acompañada de las mil pesetas fue una de las iniciativas más sorprendentes. Para un norteamericano o un británico es muy difícil entender que en un país tan pequeño como el nuestro, más de 50.000 personas se sintiesen interpeladas a apoyar de una forma tan concreta el trabajo de Elkarri. Trasladado a países más grandes hubiese supuesto una movilización de millones de personas. En círculos más especializados, lo que más interesa de Elkarri es su capacidad de combinar estratégicamente el trabajo local, con la intervención política y la actividad internacional. Esto es algo que siempre se plantea a nivel teórico pero que pocas organizaciones pueden llevar a la práctica.
Elkarri: en el ámbito internacional, ¿cómo se ve que en el mismo corazón de Europa siga persistiendo aún un problema armado?
Gorka Espiau: normalmente, cuesta entender que, con un nivel de autogobierno tan alto como el que tenemos, persista un problema de violencia con motivaciones políticas. Cuando es posible profundizar en su complejidad, se entienden mucho más sus matices y la necesidad de un proceso de diálogo sin exclusiones. En la actualidad, se tiende a comparar nuestro conflicto con el proceso de paz en Irlanda. Afortunadamente, la consecuencia lógica de este paralelismo es que a pesar de todas las diferencias, si es posible en Irlanda, por qué no en Euskal Herria.
Elkarri: ¿qué es lo que más les llama la atención de la realidad vasca?
Gorka Espiau: depende de los interlocutores. Algunos centran su atención en el impacto de la violencia y otros se preguntan cómo es posible un nivel de movilización social tan alto en un entorno europeo desarrollado. También llama mucho la atención el sistema de autogobierno con raíces forales y el movimiento cooperativo.
Elkarri: ¿tienen cabida los mensajes a favor de la resolución de los conflictos mediante el diálogo en un panorama internacional donde parece que dominan más las dinámicas de fuerza y guerra?
Gorka Espiau: ahora más que nunca, la comunidad internacional está intentando responder a las grandes preguntas que afectan a todo conflicto violento. ¿Cuáles son sus raíces? ¿Cómo se puede gestionar positivamente? ¿Hay alguna alternativa a la utilización de la fuerza? ¿Cómo deben ser tratadas las personas que más han sufrido el impacto de la violencia? Desgraciadamente, las respuestas que se han planteado hasta ahora desde las grandes potencias han sido muy pobres, basadas en la Ley del Talión, pero al ser incapaces de dar una solución al problema, están condenadas al fracaso. Es en este momento cuando experiencias de paz como la que estamos construyendo en Euskal Herria son analizadas con mucho detenimiento e interés. Si somos capaces de desarrollar un proceso de paz que culmine con éxito estaremos reforzando a los que en todo el mundo están reclamando una forma distinta de abordar los conflictos internacionales.
Elkarri: ¿cuál es el mejor espejo en el cual podría mirarse Euskal Herria a la hora de encauzar un proceso de paz?
Gorka Espiau: no sé cuántos miles de veces habremos dicho desde Elkarri que no existe ningún conflicto igual que otro y que, por lo tanto, no debemos buscar la solución mágica en otro lugar. Pero una vez aclarada esta cuestión, todos los procesos de paz del mundo han aprendido cuestiones puntuales de otros conflictos, sea de procedimiento o de contenido, que han sido adaptados a sus características y matices. En este sentido, podemos aprender un poco de todos sin imitar a nadie. Seguramente, el proceso de paz de Irlanda puede enseñarnos mucho sobre la metodología de una mesa de partidos, ahora que éste va a ser el elemento central para la discusión política. Pero también podemos aprender de Quebec sobre cómo regular las consultas sociales en territorios complejos identitariamente, o de Sudáfrica sobre el proceso de conciliación social.
Elkarri: ¿en qué otros conflictos del mundo te ha sorprendido el papel jugado por la sociedad civil?
Gorka Espiau: Sri Lanka y Timor Oriental tienen experiencias espectaculares, pero Palestina o Tibet son muy interesantes también. Normalmente, en todo proceso de paz desarrollado con éxito ha habido una sociedad civil activa que lo ha reforzado. En los casos en los que se construyen únicamente desde las élites políticas, tarde o temprano surgen problemas para la implementación de los acuerdos. El proceso irlandés es ejemplar en muchos sentidos, pero la ausencia de una participación social estructurada e interconectada a todas las tradiciones ha creado una situación muy frágil para seguir avanzando. Especialmente en la comunidad protestante, donde los acuerdos de paz generan miedo e incertidumbre. La realidad vasca, afortunadamente, es muy rica y madura en este terreno.
Elkarri: ¿has encontrado experiencias similares a Elkarri?
Gorka Espiau: hasta el momento no hemos encontrado una organización que podamos considerar igual a Elkarri, pero en Sudáfrica tenemos relación con IDASA, una gran entidad que desarrolla programas muy similares a los nuestros. En Palestina también hemos conocido iniciativas sociales en favor de una solución dialogada que han desarrollado propuestas metodológicas y de contenidos, muy similares al trabajo de los foros locales y la Mesa de Egino.
Elkarri: has conocido a mediadores en conflictos, a personas relevantes en la resolución de problemas violentos... ¿Destacarías a alguien en especial? ¿Por qué?
Gorka Espiau: afortunadamente, hemos tenido el privilegio de conocer a las personas y organizaciones más relevantes en el ámbito de la mediación internacional. Algunas de ellas, como Alec Reid, Roelf Meyer o Julian Hottinger se encuentran en activo por lo que habrá que esperar todavía un poco más para hablar de su contribución al proceso de paz. Pero, sin duda, la persona que más ha ayudado a Elkarri de forma totalmente desinteresada a lo largo de los años ha sido Harry Barnes. Desde su responsabilidad como Director del programa de resolución de conflictos en el Centro Carter, fue la primera persona que creyó en nuestro trabajo y apostó decididamente por él. Durante más de diez años ha continuado abriendo puertas en la comunidad internacional y siempre ha estado cuando le hemos necesitado. Su figura puede que pase desapercibida en la historia pública de nuestro proceso de paz, pero su contribución ha sido realmente importante.
Elkarri: personalmente, ¿qué es lo que te ha aportado la experiencia de tu trabajo en Elkarri?
Gorka Espiau: trabajar en Elkarri es una oportunidad única para cualquier persona que desee contribuir a construir un proceso de paz en Euskal Herria. Además de las personas y organizaciones que te permite conocer, el compromiso radical con la no violencia y el diálogo hace que sus principios y valores te cuestionen permanentemente la forma en la que nos relacionamos con los demás y la escala de valores con la que construimos nuestra vida diaria. En mi caso, sólo puedo encontrar palabras de agradecimiento por ser partícipe de esta experiencia.
Elkarri: ¿cuáles son tus inquietudes e ilusiones para esta nueva etapa en Washington?
Gorka Espiau: en un momento tan importante como el que vivimos en Euskal Herria, es fundamental que las principales organizaciones y gobiernos internacionales conozcan de primera mano qué es lo que está sucediendo. Este informe puede colaborar a este objetivo y abrir nuestro campo de relaciones de forma espectacular.
Elkarri: ¿cómo prevés que se va a desarrollar este nuevo trabajo?
Gorka Espiau: durante los primeros meses, el Instituto querrá conocer en profundidad los orígenes, desarrollo y nuevas oportunidades para la paz relacionadas con el conflicto vasco. Al mismo tiempo, se organizarán múltiples encuentros para conocer otras realidades de conflictos y procesos de paz. Posteriormente, se elaborará un informe breve para distribuir a los cientos de organizaciones y gobiernos relacionados con este Instituto, y finalmente se presentará el informe definitivo, mucho más desarrollado, que incluirá capítulos específicos sobre la contribución de los movimientos sociales.
Elkarri: ¿cómo se puede interpretar el hecho de que un organismo creado y financiado por el Congreso norteamericano decida realizar por primera vez una investigación sobre el conflicto vasco y elijan a una persona de Elkarri para llevarlo a cabo?
Gorka Espiau: la comunidad internacional sabe que en los próximos meses nos jugamos la posibilidad de vivir un verdadero proceso de paz y quieren estar bien informados. El hecho de que una persona proveniente de Elkarri vaya a realizar estos informes e investigaciones tiene que ver con el trabajo invertido en el área internacional por muchas personas desde el primer día.
Elkarri: ahora que llevas un mes lejos de casa, ¿te resultará extraño no participar en los seminarios y actividades propios del inicio del curso político en Elkarri?
Gorka Espiau: es una sensación muy extraña, menos mal que hoy en día internet y el correo electrónico te permiten estar conectado permanentemente a tiempo real. Para muchas de las iniciativas en curso, puedo participar desde aquí igual que otra persona en Bilbao o Iruñea.