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Boletín Elkarri
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Revista Elkarri nº 122    [01/01/2006]

Editorial: Un titular para 2006
Entrevista: Julio Ibarra y Begoña Ameztoy. Nuevos aires
Testimonio: Jon Mirena Landa (Responsable Dirección de Derechos Humanos del Gobierno Vasco): «El sufrimiento no debe tener titularidad política»
Opinión: Iñigo Bullain, Esteban Beltrán, Ruth Soria y Mikel Asurmendi
Reportaje: Hacernos con la red
Nuestro tema: La violencia machista: cuestión de derechos humanos
Desde la ventana: "Nocilla" de D.M. Indart
Internacional: Los Guettos en llamas
La foto: Atentado en el Bordatxo de Doneztebe

Reportaje: Hacernos con la red
Internet ha supuesto toda una revolución de las formas comunicativas y los movimientos sociales también intentan apoderarse de la lógica de la red de redes. De hecho, cuando a partir de marzo Elkarri se transforme en la nueva «Red ciudadana por el acuerdo y la consulta», esta nueva organización intentará aprovechar las posibilidades que nos brinda el espacio virtual. Es por eso que este reportaje presenta las oportunidades y debilidades que esta nueva alternativa ofrece a los movimientos sociales en su empeño por tejer nuevos caminos para la paz, la solidaridad y la transformación social.


¿Es posible cambiar el mundo a golpe de click? ¿Cómo conjugamos la figura del militante clásico de un movimiento social con las campañas que se pueden desarrollar moviendo un cursor? ¿Qué hacemos para aprovecharnos de la rapidez de internet? ¿Qué réditos podemos sacar de la cobertura sin fronteras de internet a la hora de defender nuestras reivindicaciones? ¿Cómo complementar nuestro trabajo con el de otros colectivos desde las ventajas que nos ofrece la red? Éstas y otras preguntas son las que están en el lugar común de reflexión que en el seno de los movimientos sociales se está dando desde unos años a esta parte. Así, con el propósito de solucionar todas estas dudas, recogemos las reflexiones de organizaciones como Amnistía Internacional y del Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional Hegoa.

Un click para parar una lapidación
Amnistía Internacional ha encontrado en internet una herramienta de trabajo muy válida a la hora de defender los derechos humanos. Todo comenzó hace tres años, cuando desde la sección española de AI se puso en marcha la primera ciberacción que pretendía recabar el mayor número de apoyos posibles en contra de la lapidación de Amina Lawal en Nigeria. El responsable de comunicación de Amnistía Internacional, Miguel Ángel Calderón, lo tiene muy claro: «aquella campaña marcó un antes y un después ya que a las formas clásicas de movilización sumamos las ventajas que nos ofrece la red». Así, en aquella ocasión, más de ocho millones de personas actuaron a favor de Lawal en todo el mundo, lo que impidió que fuera lapidada tal y como pretendían las autoridades nigerianas. «No tenemos noticias de ninguna otra ciberacción, ni nuestra ni de ninguna otra organización, que haya tenido un apoyo tan masivo y de apoyo planetario». De hecho, Miguel Ángel Calderón destaca que aquella acción estuvo rebotando en la red durante años hasta que finalmente se completaron esos ocho millones de firmas. «Fue un hito –subraya– y nunca nos hubiéramos imaginado un respuesta de estas características ya que a pesar de que la iniciativa partía desde España, se recibieron firmas desde Italia, Inglaterra, Nueva Zelanda, Argentina, EE.UU. y países de África». De hecho, Calderón opina que internet tiene una serie de características que la hacen muy apropiada para el activismo social. En primer lugar, destaca que la red de redes no tiene fronteras. Además, «uno de los problemas que nos encontramos cuando trabajamos en favor de los derechos humanos es la imposibilidad en muchos Estados de actuar, bien por limitaciones a la libertad de expresión, bien por limitaciones de índole política que impiden que las personas puedan organizarse o asociarse para actuar». Por ello, en muchos lugares del planeta, la red permite superar este tipo de obstáculos, cuestión ésta que es más difícil conseguir mediante otros medios de comunicación de corte más clásico. «La televisión, la radio, hasta el correo postal son más fáciles de intervenir por parte de las autoridades». Además, Calderón hace hincapié en la rapidez y celeridad intrínseca a internet. «Es posible montar una ciberacción en tan sólo un día, lo que nos permite responder eficazmente a acontecimientos cotidianos y concretos». Al mismo tiempo, y por último, para el responsable de comunicación de AI, es igualmente importante la capacidad de internet para actuar de manera muy rápida sobre los «target» de las acciones; es decir, sobre los destinatarios de estas iniciativas, «ya sean autoridades, Gobiernos, grupos políticos o grupos armados a los cuales también se les han enviado apelaciones vía internet».

Ante el riesgo de saturación que sobre el usuario o militante cibernético pueden generar la repetición de acciones de este tipo, Miguel Ángel Calderón destaca que, «efectivamente, internet es un canal de comunicación abierto». En todo caso, «ojalá internet se saturara de acciones en defensa de los Derechos Humanos. No hay cosa que más me gustaría. La saturación se puede dar en internet del mismo modo que se puede dar en cualquier otro medio de comunicación». Por eso, tiene muy claro que detrás de las acciones en la red de Amnistía Internacional está la propia organización. Es decir, «la gente seguirá participando en nuestras ciberacciones siempre y cuando mantengamos el rigor y la eficacia de nuestro trabajo».

Voz para los sin voz
> Gema Celorio trabaja en el Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional Hegoa donde llevan ya un tiempo reflexionando acerca de las potencialidades que ofrece internet en el campo de los movimientos sociales. Así, reconoce que internet es un instrumento muy válido también para todos aquellos colectivos que trabajan a favor de una transformación social, «por lo que nosotros entendemos como un mundo más justo». En este sentido, Gema Celorio destaca la posibilidad de acceso a información diversa que nos permite la red ya que «los medios de comunicación convencionales como la televisión, la prensa y la radio en muchas ocasiones ofrecen una información demasiado sesgada sobre lo que pasa en el mundo pues no son ajenos a los grupos de poder». «Por eso –dice– por internet podemos tener información distinta y cualificada y que muchas veces es silenciada, por relevante que ésta sea».

Además, la representante de Hegoa destaca la posibilidad que otorga internet a la hora de contactar con organizaciones similares, independientemente de que no estén en un espacio próximo, «y es que la red nos permite romper barreras para trabajar en conjunto con otros grupos en un tiempo prácticamente simultáneo».

No obstante, no todo son ventajas cuando hablamos de internet. Por lo menos, así lo reconoce Gema, que destaca como uno de sus principales inconvenientes «la ocultación del rostro humano que está detrás». Justifica esta argumentación desde el punto de vista más emocional puesto que reconoce que «el contacto humano refuerza la sensación de pertenencia y de identidad con un colectivo». En todo caso, también cita como una característica negativa de la red su acceso mismo, «ya que no en todos los lugares, ni para todas las personas ni para todos los colectivos las nuevas tecnologías están ahí esperando a que las utilicemos».

Todavía es temprano para saber qué camino tomarán los movimientos sociales en el momento de normalizar internet en sus estrategías de trabajo, si bien hace ya unos cuantos años que la mayoría de estos colectivos están preparando iniciativas de abordaje al respecto. En este sentido, para Gema Celorio lo que se esconde en el fondo de todo es la cuestión de la comunicación, «pues después de haber realizado un pequeño sondeo y realizado un estudio de aproximación hemos visto que, en general, las ONGs estamos más preocupadas por los proyectos sobre el terreno, por los trabajos en su aspecto más profesional, mientras que dejamos un poco de lado nuestro papel como agentes de comunicación, como portavoces de un mensaje crítico ante las formas de desarrollo de la sociedad». En definitica, Gema Celorio considera que las nuevas tecnologías también pueden ayudar a suplir este déficit de comunicación para abrir el debate a la sociedad en su conjunto.

«Y no estoy diciendo que sea posible cambiar el mundo a golpe de click. Por eso, no tenemos que renunciar a lo que han sido sistemas de militancia clásicos de denuncia y acción. El reto es ampliar estos modos de participación y, a este respecto, internet puede ser y es una ayuda pues nos abre nuevas posibilidades. Tenemos que dar con la fórmula de combinar los espacios virtuales con nuestra presencia en la calle. Ésta ha de ser nuestra apuesta».

Elkarri en la red

La actual página web de Elkarri se creó en el año 2001, si bien Elkarri ya contaba con otra página desde 1996. Sin embargo, en 2001 se realizó una renovación en profundidad en cuanto a los aspectos técnicos. Los aspectos de contenido y diseño han tenido numerosas renovaciones profundas para ser adaptados a las necesidades de cada momento y de acuerdo a las campañas realizadas por este movimiento social. Así, Elkarri quiso implantar este nuevo sitio web para convertirlo en un lugar útil para la organización, los socios, los colaboradores y voluntarios, los medios de comunicación y toda aquella persona que necesitara obtener documentación e información tanto de esta organización como de los temas que Elkarri ha estudiado o se ha hecho eco. Desde el principio quisimos atender a cuatro valores fundamentales para los usuarios: credibilidad, innovación, puntualidad y utilidad. De esta forma y con el paso del tiempo la página se ha convertido en un lugar interactivo, habiéndose implantado foros, entrevistas interactivas y encuestas. Se trata de un lugar cargado de información, organizado para que el usuario acceda a toda ella de una manera lo más intuitiva posible.

Más de 15.000 visitas por mes
Durante el año 2005 la media mensual fue de casi 16.000, algo más de 500 al día. El total de visitas del año 2005 ha sido de 186.700. El número de visitas se ha ido incrementando a lo largo de estos años. Y en contextos concretos de la actualidad hay grandes subidas, por ejemplo el 11M hubo 2.187 visitas, cuando la media diaria de visitas en marzo de 2004 fue de 600. Además, también suben mucho las visitas dependiendo de la actividad de Elkarri en prensa o los boletines electrónicos que enviamos con regularidad a la comunidad de participación.

Del mismo modo, la web sirve para complementar la participación social a campañas concretas. De este modo, cuando en el proyecto de Conferencia de Paz se quisieron reunir 100.000 firmas a una mesa de partidos, cerca de 7.000 firmas, es decir, un 5% de ellas se recibieron por esta vía. Pero hay que destacar que la participación en campañas a través de internet o de correo electrónico se ha incrementado especialmente desde hace dos años. Un ejemplo es que un 20% de las personas que se apuntaron como voluntarios para recoger firmas, o un 25% de los colaboradores en la recogida de testimonios, utilizaron estos medios.

Trabajo en red con otros organismos
Para Elkarri es muy importante compartir experiencias e informar de sus actividades a otros organismos que trabajan en el campo de la resolución de conflictos y defensa de los derechos humanos. En este sentido, Elkarri envía un boletín bimensual a 31.000 direcciones de correo electrónico de organizaciones e instituciones de todo el mundo, así como a gente con la hemos contactado durante estos años en todo tipo de eventos en los que hemos participado. El contenido de estos boletines se compone de un análisis de situación del momento que vivimos, así como de información de los trabajos de Elkarri siempre con la intención de recabar apoyos a las campañas en marcha y poder contactar con cuanta más gente mejor.

Actualmente Elkarri llega a 15.000 personas y organizaciones de nuestro entorno a través del correo electrónico. La nueva red ciudadana en la que se transformará Elkarri tendrá entre sus prioridades incrementar este número. Gracias a ello se podrán obtener cuatro grandes avances: 1) la información será inmediata y directa, no tendrá que pasar por el tamiz de los medios de comunicación, 2) se podrán ofrecer espacios flexibles de reflexión y participación y social en el proceso de paz, 3) en caso de que la situación así lo requiera, se podrá movilizar con rapidez, y 4) los costes económicos respecto a otro tipo de canal de información más tradicional (buzoneos, envíos masivos de cartas, anuncios en medios de comunicación) serán muy inferiores, pudiendo utilizar estos recursos para otras actividades.







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