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Boletín Elkarri
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Revista Elkarri nº 123    [01/02/2206]

Editorial: Cinco reivindicaciones
Entrevista: Roldán Jimeno Aranguren y Bixente Serrano Izko. Lecciones de Historia
Testimonio: Lourdes Zabalza (Hermana de Mikel Zabalza): «Los sentimientos de las víctimas pueden tener demasiada fuerza en un proceso de paz a la hora de jugar con neutralidad»
Opinión: Iñaki Iriondo, Gorka Landaburu, Manuel Marrero Morales y Miguel Sarratea
Reportaje: Bordatxo, zona cero
Nuestro tema: Cámara oculta
Desde la ventana: "Vírgenes" de D.M. Indart
Internacional: Volveré y seremos millones
La foto: Estatut en Catalunya



Entrevista: Roldán Jimeno Aranguren y Bixente Serrano Izko. Lecciones de Historia
En la ciudad medieval de Tiebas (Navarra), en lo alto de una tímida colina, todavía perduran las costillas de un viejo castillo. Construido a mediados del siglo XIII, reformado en el siglo XIV (año 1321), destruido en ese mismo siglo (año 1378), y reconstruido en el siglo XV (a partir del año 1445), hoy en día (febrero del año 2006) es una mole irregular con unos murallones de sillarejo y sillar, del que quedan restos de contrafuertes, canes dispuestos en hilera, pudiéndose ver también las bodegas cubiertas con bóveda de cañón, si bien se encuentra en estado de ruina progresiva. Así son los avatares de la Historia. El caso es que hasta allá nos trasladamos para hablar con los historiadores Roldán Jimeno Aranguren (Pamplona-Iruñea, 1973) y Bixente Serrano Izko (Sarasa, Navarra, 1948), aprovechando que el primero reside al abrigo del citado lugar. Y éstas son las lecciones de Historia que de ambos aprendimos.


Elkarri: ¿qué es la Historia? ¿Cómo debiéramos atenderla, asumirla, enfrentarnos a ella? ¿Qué nos aporta?

Bixente Serrano: ésta es la pregunta del millón que uno y otra vez nos hacemos los historiadores. En este sentido, considero que la Historia es un área más del conocimiento, tanto desde el punto de vista individual como colectivo. Es importante que cada cual o que cada colectivo tenga una conciencia de su propio pasado. Aunque, bien es cierto, que otra cosa distinta es para qué se quiere hacer servir la Historia ya que hay muchos intereses en juego. No obstante, sea como sea, me gustaría recordar aquel viejo dicho que defendía la Historia como la maestra de la vida. Así, pudiera entenderse que la Historia nos enseña qué acontecimientos no deberían volver a repetirse.

Roldán Jimeno: había a principios del Siglo XX un historiador francés, Georges Duby, que fue un renovador metodológico muy importante. Después de reflexionar hondamente sobre multitud de cuestiones en torno a la Historia, al final de sus días escribió un libro que concluía diciendo «la Historia continúa». Y es así. En esto no hay ninguna duda. Parece que con la Historia nos enfrentamos a algo del pasado, a algo inamovible, pero es todo lo contrario. La Historia es algo absolutamente vivo. Por eso, si de algo estamos seguros, es de que la Historia está en constante movimiento y renovación.

Elkarri: ¿la escriben los vencedores? ¿Qué queda de la Historia escrita con letra pequeña o, simplemente, de la que ni tan siquiera se escribe?

Bixente Serrano: habitualmente, la Historia ha recogido los discursos de los vencedores. Por ello, una de las labores más ricas del historiador es la de intentar redescubrir la Historia de los perdedores, por debajo, por encima, por detrás y por el interlineado de las crónicas de los ganadores. Es muy inquietante y necesario saber lo que opinaban los vencidos. Además, demasiadas veces hemos concluido que las cosas han sucedido de un modo determinado porque no podía ser de otro modo. Sin embargo, una cosa es que los hechos sucediesen de un modo u otro y otra cosa bien distinta es por qué sucedió así. Además de quienes ganaron, ¿qué otros proyectos, mentalidades y luchas había? Personalmente, me incentiva mucho adentrarme en la micro-historias que no se recogen en los grandes libros de la Historia oficial.

Roldán Jimeno: desde el siglo XIX y sobre todo en el siglo XX, la historiografía ha dado un cambio radical. Hasta el siglo XIX, la Historia fue escrita desde el poder y para el poder. Pero, fue en ese contexto cuando aparecieron la Escuela Historicista Alemana, la Escuela Metódica Francesa, que logran elevar la Historia al rango de ciencia. Y luego ya en el siglo XX, tenemos a la Escuela Social de los Anales que desarrolla estudios historiográficos sobre las estructuras y grupos sociales que van más allá de las crónicas sobre las monarquías varias. De hecho, por todo ello, la Historia que se hace actualmente ya no es una Historia que piensa únicamente en el poder, sino que es una Historia que mira también al no poder.

Elkarri: ¿el objeto de estudio de la Historia es lo suficientemente objetivo como para la permitir una única interpretación del pasado? ¿Son inevitables las distintas lecturas sobre un mismo hecho? ¿Aún cuando éstas parezcan contrarias entre sí?

Bixente Serrano: una ciencia para ser tal no necesita que su objeto de estudio esté ahí tan mostrenco como una piedra sobre la cual no caben interpretaciones. En todas las ciencias, su objeto de estudio permite siempre diferentes interpretaciones. Incluso las ciencias exactas o las ciencias físicas, si bien el margen para la interpretación es mayor en las ciencias humanas como es el caso de la Historia. Es la metodología que se utiliza la que implica que a un conocimiento se le considere científico o no.

Roldán Jimeno: como ciencia que es, a la Historia se le puede aplicar un método empírico racionalista cuyo objetivo es plasmar fidedignamente cuanto ocurrió en el pasado, aunque bien es cierto que sobre un acontecimiento histórico se pueden tener múltiples visiones. Entre otras cosas, porque tenemos muchas fuentes, de las cuales sacaremos unas conclusiones u otras dependiendo de la perspectiva con la que las consideremos.

Elkarri: decís que la Historia nos puede enseñar a no repetir los errores del pasado, pero hoy es el día en que los jóvenes graban las palizas que propinan a los transeúntes con las cámaras de sus teléfonos móviles, además de las muchas mujeres que un día sí y al otro también son asesinadas por sus ex- parejas, sin hablar todavía de las guerra de lejos, ni de la de aquí mismo. ¿Avanza la Humanidad?

Roldán Jimeno: la clave de la respuesta a esta pregunta no está tanto en la Historia sino que se encuentra más bien en otras disciplinas como la Antropología, la Sociología, la Pedagogía o la Psicología. No obstante, si recurrimos a la Historia más triste y macabra de épocas pasadas, no hay duda de que nos encontramos con muchos hechos escandalosos de semejante e incluso mayor calibre.

Bixente Serrano: no creo en una evolución progresiva de la Humanidad. De hecho, teóricamente, parecía que el siglo XX tenía que haber sido el sumum del avance y del progreso, entendiéndolos incluso desde el sentido ético. Sin embargo, nos encontramos con que en el siglo XX se han producido las mayores masacres de toda la Historia. Cuando decía esto de que la Historia nos da lecciones para no repetir errores del pasado, quería decir que en ella más que ejemplos a imitar encontramos ejemplos para no imitarlos. Pero otra cosa es que lo hagamos o no.

Roldán Jimeno: además, hay que tener en cuenta que el siglo XX ha sido el periodo de las mayores masacres porque ha sido el siglo donde se ha contado con la mayor tecnología, con los más grandes medios para la destrucción masiva. Si en la Edad Media hubieran contado con estas posibilidades sus masacres hubieran sido mayúsculas.

Bixente Serrano: la evolución humana responde más a cuestiones de desarrollo técnico y no tanto a parámetros de pensamiento. La especie humana es la que es. Es decir, la especie con más poder destructivo y creativo de todo el universo que hasta ahora conocemos.

Elkarri: ¿y cuál es el peso que le otorgáis a la Historia en todo este lío que llamamos conflicto vasco?

Roldán Jimeno: el problema de la Historia de Euskal Herria es, en definitiva, el mismo que subyace en todas las partes de eso que se conoce como conflicto vasco. Así, el problema principal es que hay dos visiones de la Historia diametralmente opuestas entre sí. Y es que si uno se fija exclusivamente en lo que sería la historia político-institucional del país, se encuentra que Euskal Herria como tal no existe. Quiérese decir que, según las fronteras políticas, nunca ha existido una Euskal Herria institucional, pues ésta ha contado con territorios históricos que actualmente corresponden a España o a Francia, como Aquitania, Aragón, La Rioja o Castilla, dependiendo todo ello según fuera en ampliación o retroceso. En este sentido, la historiografía españolista recarga sus tintas en este aspecto de inexistencia de fronteras político-institucionales de Euskal Herria.

Elkarri: supongo, por ello, que la historiografía nacionalista vasca considera importantes otros aspectos.

Roldán Jimeno: justo eso que olvida intencionadamente la historiografía españolista y que es la Historia cultural de un país. Además de sus instituciones, un pueblo también es su cultura. Así, aunque se trata de dos concepciones historiográficas muy distintas, en un momento dado se pueden unir, para lo cual es necesario que entre ellas se tienda la mano, se quieran construir puentes, pues de lo contrario es muy difícil ponerse de acuerdo. Por eso, la pregunta que siempre me planteo es si es posible unir dos concepciones que son tan opuestas.

Bixente Serrano: lo que es común a estas dos concepciones es la utilización que hacen de la Historia en función de determinados planteamientos políticos. Sin embargo, como en origen los planteamientos políticos de unos y otros son opuestos, es muy difícil buscar un acuerdo mayor entre estas dos visiones de la Historia. Ahora bien, los historiadores de un lado y de otro –pues cada uno de nosotros tenemos una ideología a la cual no podemos renunciar– tendríamos que tener la sensatez para admitir que la Historia no es sólo una cuestión territorial o institucional, sino que es también una cuestión cultural, social, de sectores de población, de sectores de marginación…

Elkarri: ¿puede ofrecernos la Historia lugares comunes? ¿Nos puede valer a la hora de buscar una solución al problema?

Bixente Serrano: primero necesitaremos otros punto de encuentro respecto a los proyectos de convivencia, normalización y futuro. En función de eso, puede que los análisis que se hagan sobre el pasado tengan mayores dosis de consenso. En todo caso, no creo que la Historia dé ninguna clave para solucionar el problema político y de violencia que vivimos.

Roldán Jimeno: el modo en que está oficializada la Historia en nuestro marco jurídico actual es un problema a la hora de reinterpretar la Historia en coordenadas de acuerdo. En concreto, Navarra cuenta con una Historia oficial elaborada por Jaime Ignacio del Burgo, diputado en la actualidad del Partido Popular en las Cortes Generales, que tiene hasta carácter constitucional porque al estar recogida en el Amejoramiento, también está en el texto de la Carta Magna. En respuesta a una ideología muy concreta, se manifiesta poco menos que los Derechos Históricos de Navarra corresponden a España desde tiempos inmemoriales y que se conservan gracias al pactismo y que, por lo tanto, nada tienen que ver con los Derechos Históricos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa. Esto es lo que hay y es muy difícil derrumbar este ideario. De hecho, una de las cosas que sorprendió del Plan Ibarretxe fue la escasa importancia que le daba a toda la cuestión de los Derechos Históricos desde un punto de vista de legitimación historicista del pasado foral de las tres provincias vascas.

Bixente Serrano: creo que hay dos modelos de historicismo dentro de los nacionalismos no españoles del Estado. Son los modelos catalán y vasco. Así, desde el principio, el nacionalismo catalán dejó de lado las cuestiones de los Derechos Históricos y reivindicó la idea del federalismo, cuestión que entonces era algo mucho más moderno. Por el contrario, el nacionalismo vasco nació con una base historicista muy importante ya que, de hecho, surgió cuando desaparecieron los fueros. Puede ser que por esto mismo el Plan Ibarretxe dejara de lado la cuestión de los Derechos Históricos, para dar más importancia a la idea del derecho de autodeterminación.

Roldán Jimeno: lo catalanes perdieron sus Derechos Históricos a principios del siglo XVIII con motivo de una guerra. Por eso, cuando surgió el nacionalismo catalán, tuvo que acomodarse a esa situación concreta. Araba, Gipuzkoa, Bizkaia y Navarra lo hicieron un siglo más tarde y ésta puede ser la razón de la diferencia.

Elkarri: ¿y cuál es la vigencia de los Derechos Históricos?

Roldán Jimeno: toda, aunque los políticos tengan una ignorancia absoluta sobre los Derechos Históricos. Estoy convencido de que incluso las personas que militan en partidos autoproclamados foralistas, como es el caso de UPN, no tienen ni idea de cuáles son los fundamentos de estos derechos. Estos Derechos Históricos tienen una herencia en la actualidad, como es el Convenio Económico en Navarra. Además, también tienen su reflejo en el ámbito privado, que las personas conocen cuando van al notario a cuenta de la lectura de algún testamento. En el siglo XIX hasta el más iletrado de los labradores vascos tenía un conocimiento importante sobre los Derechos Históricos y la foralidad. Sin embargo, con el progresivo derrumbe de este edificio foral, con la aprobación del Estatuto de Gernika y del Amejoramiento del Fuero, se produjo un apoltronamiento y hoy en día las generaciones jóvenes tienen un pasotismo absoluto. Ni saben de ellos, ni les importa. Yo mismo doy clases en primero de Derecho y los alumnos, que a priori deberían estar interesados, tienen un desconocimiento total.

Elkarri: sin embargo, dentro de todo el proceso de debate que se ha abierto en torno al modelo de Estado, el Foro de Ermua convocó recientemente una concentración en Pamplona que resultó muy polémica ya que el manifiesto inicial pretendía denunciar lo que ellos entienden como ventajas fiscales y que tienen su origen en estos Derechos Históricos. Ni UPN como partido se atrevió a apoyar la concentración.

Roldán Jimeno: el Foro de Ermua metió la pata hasta el fondo. Y sobre todo Jaime Ignacio del Burgo. Nadie en UPN pensaba que fue Jaime Ignacio del Burgo quien metió la coletilla sobre la desaparición de ventajas fiscales para las comunidades de España. Así que, cuando saltó el escándalo, se vieron obligados a recular. Si UPN como partido hubiera apoyado la concentración se habría sin ningún hecho diferencial respecto al PP ya que si algo defiende UPN es la foralidad de Navarra, aunque entendida ésta de un modo muy concreto e interesado.

Bixente Serrano: UPN defiende la foralidad de Navarra como freno al nacionalismo vasco desde un nacionalismo español que hace las labores de barrera. Sin embargo, resulta que el nacionalismo español va en contra de todo tipo de Derechos Históricos o forales. Como la rasa del albañil, lo intenta igualar todo. Ésta es la paradoja a la que tiene que enfrentarse.

Elkarri: la Historia es el pasado, la memoria. Por ello, en el futuro se escribirán las líneas de lo que está pasando ahora del mismo modo a como hoy se están escribiendo, por ejemplo, lo acontecido durante los años de la Guerra Civil. Hasta ahora ocultas en la sombra de la represión, muchas historias han comenzado a ver la luz. ¿Cómo se ha de hilvanar la memoria de un hecho tan trágico? ¿Cómo deberemos afrontar el recuerdo de estos últimos treinta años de violencia en un hipotético futuro en paz?

Bixente Serrano: hay dos modelos para escribir el pasado. Por un lado, está el modelo que se siguió en la Transición, basado en el olvido, donde no interesó saber exactamente qué fue lo que ocurrió. En contraposición a éste, está el modelo que busca saber lo que efectivamente ha sucedido. No podemos repetir el error de dejar a las víctimas sin voz, de ocultar su dolor. Las personas que perdieron la Guerra Civil durante demasiados años no han tenido ninguna posibilidad de manifestar en público su dolor. No han tenido derecho a casi ninguna rehabilitación. Por eso, si queremos para el futuro cimentar una sociedad capaz de convivir y de avanzar, tendremos que reconocer a todas las víctimas que en un tiempo más presente ha ocasionado el conflicto vasco. Ocultando su miseria sólo estamos cerrando las heridas en falso.

Roldán Jimeno: estoy de acuerdo, no podemos silenciar a ninguna víctima, sea de un lado o sea de otro, aunque todavía se me hace difícil concretar cuándo será ese futuro en paz que tanto anhelamos. De hecho, será muy diferente historiar este momento actual dentro de diez, veinte o cincuenta años. Lógicamente, la distancia que dan los años permiten ver las cosas con otro desapasionamiento. En todo caso, al final, sí que será posible hacer historia de este periodo de un modo bastante objetivo, situando cada momento en su coyuntura histórica ya que no es lo mismo el conflicto vasco durante los años 70 hasta la muerte de Franco o el problema en el tránsito de milenio. Además, no sólo deberíamos ver el conflicto vasco con mayúsculas, sino que tendríamos que analizar también esas otras micro-historias que han podido salir a la luz a causa de un atentado, a raíz de un episodio de torturas, pero que en un momento dado nadie se acuerda de estas gentes.

Bixente Serrano: desde el punto de vista metodológico, la historia oral es muy importante. También lo puede ser en este caso. En este sentido, será necesario recoger las vivencias de las personas que han vivido el problema en primera persona aunque en Historia se sabe que lo que dice el testigo no siempre va a misa.

Roldán Jimeno: también habrá que analizar toda la literatura que los pensadores han ido generando en torno al conflicto. Por eso, el historiador del futuro también acudirá a todas las publicaciones que ha ido produciendo en su caso Elkarri ya que este movimiento social es imprescindible a la hora de interpretar el contexto mental e ideológico de los hechos.

Elkarri: ¿cómo veis el momento contemporáneo del País Vasco? ¿Con esperanza e ilusión? ¿Con cansancio y hartazgo?

Roldán Jimeno: supongo que lo vivo con una mezcla de todo. Por un lado, con esperanza porque al fin y al cabo es lo último que se pierde. Pero, además, me he dado cuenta de que estoy aburridísimo con toda esta historia. Llevamos demasiados años con más de lo mismo. Estoy aburrido de escuchar a Acebes la cantinela de todos los días. Estoy aburrido de esos artefactos de baja intensidad de ETA que algún día por mala suerte se van a convertir en atentados de alta intensidad. Veremos entonces cómo se soluciona el entuerto. Además, me preocupa que los interlocutores para el conflicto por parte de ETA sean chavales de apenas veinte años, por lo menos si atendemos a las últimas detenciones. Por todo ello, se me mezclan los sentimientos de esperanza y escepticismo.

Bixente Serrano: como decía Unamuno, quiero creer. Lo cierto es que en los últimos meses me está sorprendiendo la suavidad de muchos discursos políticos tanto desde el PSOE como desde Batasuna y que hasta ahora habían sido muy duros. Percibo en ellos paños calientes a la hora de analizar por los unos o por los otros los hechos del contrario. Todo ello me hace pensar que algo hay aunque, tal y como están las cosas, no es que cuente con datos objetivos que me obliguen a ello. Es más una necesidad vital. Este problema ha de tener alguna salida y ésta ha de ser distinta a las ensayadas hasta el momento. En cierto modo, se nos está pidiendo fe ciega.

Roldán Jimeno: las actitudes de las distintas fuerzas políticas, desde el PSOE a los nacionalistas vascos, pasando también por Batasuna, te hacen creer que nos encontramos a las puertas de un tiempo nuevo. Se dice que no hay guerra que cien años dure aunque ahí estuvo la Guerra de los Cien Años.

Bixente Serrano: y que tuvo sus treguas.

Roldán Jimeno: también es verdad. Lo cierto es que todas las sociedades, todas las estructuras políticas, todo cambia en esta vida. El mismísimo imperio Romano sobrevino. Quiero pensar que también aquí las cosas van a tomar otro rumbo. Si algo sabemos en la Historia es que nada es monolítico. Todo es cambiante.

Elkarri: así es. De hecho, Bixente fuiste uno de los presos que participó en la cinematográfica fuga de Segovia del 76, con una docena de reos más con quienes compartías prisión acusado de colaborar con ETA.

Bixente Serrano: la película refleja bastante bien el espíritu de la fuga. El actor Willy Montesinos, el taxista de Almodovar en «Mujeres al borde de un ataque de nervios», es quien acumula una serie de papeles en las que participaba yo. Claro, estamos hablando de un momento muy especial. Franco ya había muerto para entonces. Recuerdo que los que no estaban dispuestos a participar en la fuga nos decían que con el dictador en la tumba la amnistía era inminente, que la Historia iba a cambiar, por lo que no tenía ningún sentido intentar la escapada. Que sí, lo entendíamos, pero para nosotros la fuga era el modo de empujar la ley de Amnistía. Éste fue el espíritu de la acción.

Elkarri: aunque os pillaran, aunque la ley de Amnistía tardara un año más en llegar. Aunque ETA siguiera, hasta nuestros días.

Bixente Serrano: el mito en que llegó a convertirse ETA entonces no tiene nada que ver con este otro mito negativo en el que se ha convertido ahora. ETA se ha ido manteniendo en sus trece demostrando muy poca evolución. Es como que no se han dado cuenta de que han cambiado las condiciones, la sociedad, la percepción de las personas, los modos de vida, las maneras culturales… por lo que al final se ha quedado sin base, al margen de las meteduras de pata enormes, ya que en su misma actividad ha habido cambios enormes, sobre todo a partir de la Transición. Antes se cuidaban muy mucho el tipo de las acciones y que éstas no ocasionaran sangre. Más tarde se decidió que había que hacer sufrir al enemigo para lo que era imprescindible derramar su sangre. Un análisis en el futuro tendrá que considerar todos estos cambios de contexto.

Roldán Jimeno: de hecho, aquella ETA mitificada de entonces tenía gran capacidad de despertar ánimos y apoyos, no sólo en Euskadi o en el Estado, sino también en un nivel internacional. En Madrid mucha gente brindó con champan cuando mataron a Carrero Blanco. Esto es así.

Elkarri: a lo largo de estos más de treinta años se han ido dibujando mil y una caras del dolor y del sufrimiento ¿Conocéis de cerca alguna de ellas?

Roldán Jimeno: algunos compañeros profesores de la Universidad están obligados a llevar guardaespaldas. Me parece algo dramático. Aunque no hayan llegado a sufrir la violencia directa en sus propias carnes, supone para todos ellos una pérdida de la libertad evidente. La verdad es que no conozco a nadie cercano que haya padecido las consecuencias de la violencia en primera persona. Curiosamente, sí que me afectó la muerte de Francisco Tomás y Valiente, cuyo manual en Derecho es el único que hoy por hoy está traducido al euskera, y no porque lo conociera personalmente. Fue Presidente del Tribunal Constitucional y era Catedrático de Historia del Derecho. Tuve que estudiar su obra. Lo mataron hace diez años en su despacho de la Universidad Autónoma de Madrid. Fue un gran historiador. Siento una gran empatía hacia él.

Bixente Serrano: por mi propia vida diaria, por el ámbito en el que me muevo, conozco más a la gente que es víctima del poder, personas que son familiares de presos, o que ellas mismas han pasado por la cárcel, que han sufrido malos tratos y a quienes les han propinado tremendas palizas. Al mismo tiempo, el asesinato de ETA que más me ha impactado ha sido la muerte de Ernest Lluch. Días antes me había tocado coincidir con él en una entrevista para un periódico. Cualquier muerte te impacta, pero más lo hizo la de Lluch, con todo lo que él suponía por aquel entonces.

Roldán Jimeno: hay que reconocer también el sufrimiento de ese otro sector que representa ETA y que prácticamente es acallado, al margen de las denuncias que puedan aparecer en los periódicos Gara y Berria principalmente. Hay miles de personas que también en esta otra orilla cargan a sus espaldas un gran dolor.

Elkarri: de hecho, a nada que se escarbe un poco sobre la superficie de dolor nos encontramos con dramáticas micro-historias, como la del preso que una vez en libertad abre una tienda en el bajo del edificio donde vive la viuda de un hombre que él había matado en Azkoitia. En esta misma revista recogemos lo vivido por la familia de Mikel Zabalza cuando éste apareció ahogado en el río Bidasoa después de ser detenido y, a todas luces, torturado hasta su muerte.

Roldán Jimeno: estas micro-historias representan casos excepcionales a los cuales habrá que dar una respuesta. En el caso de Azkoitia, que la víctima tenga que convivir con el verdugo, es algo muy puntual. Habrá que buscarle una solución que no vulnere ningún derecho, ni de uno ni de otro.

Bixente Serrano: no sé qué es lo que ha llevado al asesino de un hombre el tener que poner un comercio en los bajos de la viuda. En todo caso, me gustaría denunciar la manipulación que se hace del dolor de la víctimas. Y esto se hace tanto desde un lado como desde el otro. Se utilizan las víctimas con fines partidistas con lo que sólo se consigue victimizar otra vez más a estas personas.

Elkarri: ¿qué opinión os merece el trabajo de Elkarri de estos últimos trece años?

Bixente Serrano: el trabajo de Elkarri ha sido fundamental para llegar al punto en el que estamos. Muchas veces ha sido un trabajo sordo, ciego, con poco eco, que a los que habéis estado trabajando desde dentro os habrá exigido un plus de entrega y sacrificio. Elkarri ha ayudado a marcar otro modo de plantearse las cosas en un escenario de evidente confrontación. Elkarri ha obligado a matizar y suavizar los discursos de los agentes políticos. De hecho, considero que ha sido uno de los agentes más importantes a la hora de generar este cambio de discursos e ideas.

Roldán Jimeno: puede que en torno a Elkarri haya una sensación agridulce. Agrio en el sentido de que no se ha conseguido la paz de Euskal Herria, aunque lógicamente esto no es culpa de Elkarri. Pero, sin lugar a dudas, hay que poner el acento en el dulce. Nadie como Elkarri ha conseguido aglutinar en torno a sus reivindicaciones un abanico tan plural de sensibilidades políticas. Sus propuestas han sido firmadas por millares de personas. Pero es que, además, su trabajo ha contado con el apoyo de intelectuales y personas referentes de primer nivel. Destaco también su independencia, que muchas veces le ha costado caro, además del carácter reflexivo y constructivo de su trabajo.

Bixente Serrano: nunca he visto en Elkarri el movimiento que en definitiva iba a traernos la paz. A Elkarri le correspondía cimentar un nuevo terreno, crear una nueva política, para en última instancia ofrecérsela a los verdaderos agentes políticos. Con Elkarri hemos aprendido que es necesario mirar al otro, ponernos en la piel del otro, que necesitamos buscar puntos de encuentro. Y en este sentido, su aportación ha sido muy grande. Éste es su valor, en el que se han encontrado todas las sensibilidades políticas, a excepción del PP y UPN, a quienes en este último periodo se les ha sumado Batasuna.

Roldán Jimeno: creo, en todo caso, que en estos últimos diez años el nivel de reflexión política en Euskal Herria ha sido muy bajo. Por eso, todavía me siento más agradecido por todas las aportaciones que en el plano intelectual ha realizado Elkarri con el objetivo de solucionar el conflicto vasco.

Elkarri: a partir de marzo Elkarri se va a transformar en una red ciudadana a favor del acuerdo plural y la consulta que, desde la defensa de la no violencia y el diálogo, intentará preparar la reconciliación. ¿Qué os parece la decisión de transformarse en una nueva organización?

Roldán Jimeno: es algo magnífico. Contáis con mi apoyo. En la situación actual, Elkarri había llegado a donde tenía que haberlo hecho. Ahora son otros agentes, políticos precisamente, los que han decidido asumir el protagonismo. Hace mucho que debían haberlo tomado. Elkarri cuenta con base suficiente como para adentrarse en esta nueva aventura, con la cual podrá seguir trabajando y aportando cosas importantes. Que Elkarri hubiera decidido desaparecer me hubiera parecido algo muy prematuro. Un nuevo Elkarri será importante en el momento de exigir soluciones y compromisos si la incertidumbre que vivimos hoy se queda en nada. Si las cosas siguen para adelante, este nuevo Elkarri también podrá aportar elementos de reflexión para construir ese puente necesario de la reconciliación.

Bixente Serrano: en el pasado, todas las fuerzas políticas estaban instaladas en el conflicto. Es decir, consideraban que el conflicto se superaría si triunfaban ellos. Elkarri, en estos trece años, ha removido estas aguas y nos ha enseñado que ésta no es la cuestión, que el problema radica en que hay que establecer puentes entre unos y otros. Por eso, una vez que los políticos son conscientes de todo esto, Elkarri hace bien en transformarse. La sociedad tiene que tener el modo de exigir a la clase política que no se despiste en su camino y por eso, el nuevo Elkarri bien puede cumplir esta función. Los nuevos momentos también exigen nuevas herramientas.

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